lunes, 23 de enero de 2012

Compones la banda sonora de esta tragicomedia.

    Et voilà! Se volvió a abrir la cajón, la puerta o como querais llamar al hecho de que me he vuelto a sentar a llenar folios de palabras con sentido y sin él. Me ha costado lo suyo encontrar el momento aunque realmente pienso que él me ha encontrado a mí, más que nada por la infinidad de veces que me he sentado y con las mismas me he levantado pensando "ahora mismo no". Pues bien, el show debe continuar.

    Diría que estamos en una fría noche de Enero pero por suerte o por desgracia estoy a unos 500 kilometros de casa y aquí no parece invierno. En este preciso instante debería estar estudiando y lo cierto es que tengo mucho que estudiar aún, pero no se, cuando me he sentado he sentido necesidad de escribir y fijaos que no he dicho antojo ni deseo, necesidad. La verdad es que llevo una temporada algo monótona, pero estos días sin tener nada de especiales han sido increibles y todo ello se lo debo a la música. Me siento como hace tiempo que no me sentía, vivo, con los pies en el suelo y más consciente que nunca de todos los problemas que azotan a nuestra sociedad pero a la vez libre, sin dilemas ni preocupaciones. Es como estar sumergido en un caos de ritmos frenéticos y dulces notas de piano, de tenues escalas de saxofón y penetrantes voces que rien y lloran mediante palabras, en verso o prosa, da igual, lo importante es el mensaje que transmiten, música, hecha con el corazón y escuchada con el corazón. A veces siento desprecio por la raza humana y por todas las barbaries que se han hecho a lo largo de la historia pero hoy, solo hoy, la idolatro por habernos regalado el Jazz y el Soul.

    Por el amor marchito, por el venidero, por el polvo y las cenizas, por la nada y la eternidad, por la vida. Libre jilguero...libre.

    Pd: Un placer haber vuelto.

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